Siempre había soñado con tener una Harley Davidson, así que el hace 3 meses por fin pude ir y pagármela a tocateja después de años ahorrando .
Después de escogerla, el vendedor me advirtió que si la dejo fuera mientras llueve, puede oxidarse. Así que me recomendó que siempre tenga un frasco de vaselina a mano para untarle a la moto.
Hace 2 meses, un poco después de comprarme la moto, conocí a una chica y ella me invitó el sábado para conocer a sus padres y su familia.
Llegué con mi Harley destrozando tímpanos, ansioso de enseñarles la moto y fardar un poco de ella durante la cena. Antes de entrar, ella me advirtió:
"En mi familia hay una vieja tradición, y es que después de la cena, al primero que hable le toca lavar los platos"
Después de una deliciosa cena, me fijé en la inmensa montaña de platos sin lavar, mientras todos se sientan en silencio, esperando al primero que hable, ya que nadie quería lavar.
Pasaron 30 largos minutos y para acelerar un poco las cosas, voy y cojo a mi novia y la beso delante de todos.
Nadie dice ni una sola palabra.
Entonces digo voy a tomar medidas extremas: cojo a la novia, la pongo sobre la mesa y empiezo a zumbarle.
Nadie dice una palabra, y veo la cara de mi suegro mordiéndose el labio cagandose en todo.
Desesperado, cojo a mi suegra y le doy lo suyo encima de la mesa, aún más salvaje que con la novia.
¡Pero nadie dice ni una palabra!. Mi suegro me arrancaría la cabeza pero mira los platos y se queda callado.
A punto de reventar y no saber qué hacer, en la distancia se oyen unos truenos, mierda, que va a llover.
Mi primer pensamiento es proteger la Harley Davidson.
Así que saco del bolsillo la vaselina, la dejo encima de la mesa y me levanto, y entonces el suegro grita:
¡Está bien Cabrón! ¡Yo lavo, Yo lavo!
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