A) Nos remontamos hasta la Edad Media o incluso antes, durante la Transición Española. Estamos en un contexto feudal y tenemos una familia de vascos, padre, madre e hijo, que viven juntos en un caserío. Imaginad al padre. Trabaja la tierra con sus propias manos. Tiene un pecho poderoso como morzhilla, oscurecido por un bosque de pelos rizados entre los cuales perlean gotas de sudor. De vez en cuando descansa para regar el gaznate con un tiro de pacharán, y se seca la frente con su largo mullet. La mujer y el hijo lo contemplan con lascivia.
De pronto llegan los castellanos, una unidad de 20 hombres comandada por el virrey Luís de Orellanos. Le piden el 75% de la cosecha. Él se niega. Le piden el 50%. Se vuelve a negar. Estan a punto de pedirle el 30 cuando él les destroza el cráneo con el arao, el vasco abre las cabezas como si fueran mejillones y les sorbe el cerebro. Pronto hay más sangre que sudor sobre su cuerpo. Pero el furor termina pronto, 10 castellanos lo reducen, lo acuchillan y el virrey se mea encima de sus ojos muertos. Después cuelgan al hijo de un árbol y violan a la mujer.
Ella le pondrá a su hijo el nombre del anterior. Lo educará como si fuera él y le ocultará su ascendencia castellana. El chaval crecerá con el odio a Castilla incrustado en el lóbulo frontal. Entrenará y hará s/entadillas cada día y peso muerto con un carromato de bueyes y cuando sea lo bastante fuerte partirá hacia tierras castellanas, abillado con una txapela, y las conquerirá a puñetazos. Se enfrentará cara a cara con el virrey, un duelo final que no será metáfora de nada sino un choque de violencia atávica desfermada, y cuando tenga la bota encima de la cabeza del virrey este le confesará que es en realidad su padre, a fin de enternecerlo y confundirlo. Pero nuestro euskal-Conan responderá que los vascos nacen donde les da la puta gana y le aplastará el melón gritanto GORA!!!!

Imaginemos la misma situación con un catalán. Quien trabaja la tierra es el crío. El padre se dedica a hacer números dentro de la masia. La grasa estomacal le cae encima de la polla como una avalancha de nieve blanda. Se está quedando calvo y las dioptrías se acercan a las dos cifras. A pesar de esto su esposa, a quien hace dos años que no se trajina, se pregunta qué debe estar haciendo mal, pero lo que no sabe es que no es ella la que hace las cosas mal, sino la pelandrusca del pueblo quien se las hace demasiado bien.
De pronto llegan los castellanos. Le piden al padre el 75% de la cosecha. Él les dice que si le rebajan el impuesto al 50% convencerá al resto de sus vecinos para que paguen el 80%. Los castellanos aceptan, vuelven al año siguiente. Ahora quieren que él les pague el 60% y que convenza a los vecinos para que entreguen el 85%. Él se niega y los castellanos lo amenazan con revelar a sus vecinos que los ha timado. No le queda más remedio que volver a tangarlos, para cubrir la demanda hace trabajar dos horas diarias más al niño.
Vuelven al año siguiente. Ahora quieren el 75% de él y el 90% de sus vecinos. No se puede negar y sus vecinos están demasiado ahogados y agotados como para revelarse. Pero su hijo lo odia. Lo odia a él y a todo lo que él representa. De hecho, se siente tan avergonzado que decide cortar con su padre, sus vecinos y todo aquello que le recuerde que es catalán.
Y así fue como un sencillo heredero fundó el PSC.
no pongo el link por que es de putalocura