Objetivo: La caída del régimen (dimisión del gobierno, disolución de las Cortes y de la Jefatura del Estado), y la apertura de un proceso de transición hacia un nuevo modelo de organización política, económica y social, verdaderamente justo y solidario.
- P: ¿Quién puede formar parte de vuestro grupo?
- R: Somos un grupo que funciona por afinidad y confianza. Para formar parte de ¡En Pie! solo hay que contar con la confianza del resto de miembros del grupo y suscribir nuestro Documento Base.
- P: ¿Por qué no un grupo abierto? ¿No os parece un poco excluyente?
- R: Creemos que la afinidad y confianza son imprescindibles para poder llevar a delante algo así. En los grupos abiertos se infiltra muy fácilmente policía, con lo que es imposible mantener el grado deseado de privacidad a la hora de debatir y decidir. También es muy fácil para el gobierno u otros grupos de poder infiltrar gente para reventar un colectivo y generar inmovilismo, lo hemos visto en otros movimientos y hemos aprendido de ello. También resultan mucho más operativos varios grupos pequeños que se apoyan entre sí para sacar adelante iniciativas sobre objetivos comunes, que poner de acuerdo a un grupo muy grande en el que, para alcanzar consensos, al final hay que rebajar tanto las expectativas, que los mínimos se convierten en “minimísimos”.
- P: ¿Cual es vuestra línea ideológica?
- R: Tenemos una línea ideológica definida que queda plasmada en nuestro Documento Base [https://plataformaenpie.***/documento-base/]. Creemos que para lograr un cambio social es fundamental andar camino con un conjunto de ideas sólidas sobre la realidad presente y sobre la realidad deseable, el discurso de “ni izquierdas ni derechas, vamos juntos y sin ideologías” nos parece peligroso, pues dejar las ideas en casa es ir como pollo sin cabeza. Por ello hablamos sin complejos, nuestro posicionamiento se podría decir que es abajo y a la izquierda, pero cuando hablamos de izquierda lo hacemos en su sentido original, la izquierda social, con los valores que este concepto representa de justicia e igualdad, que no tiene nada que ver con aquello en lo que se han convertido los partidos que dicen llamarse de izquierdas.
- P: ¿Por qué no hacéis pública vuestra identidad? ¿No creéis que ello facilitaría más confianza y apoyo por parte de la gente a las acciones que proponéis?
- R: Somos gente común y corriente, sin aspiraciones de poder. Consideramos que mostrar nuestra cara o nuestra identidad personal en este caso es irrelevante, pues aunque demos nuestra foto, nuestro nombre y nuestro DNI, no daría ni quitaría confianza, pues no somos personas conocidas, y nadie sabría si podríamos ser títeres movidos por alguien en la sombra. Lo relevante es nuestra identidad como grupo, las ideas que promovemos, y en este sentido, hablamos con toda la claridad y la contundencia sin esconder nada, somos las ideas que promovemos y lo que estamos dispuestos a hacer por esas ideas, eso es lo que somos. A parte de eso, el mantener privada nuestra identidad personal dificulta el seguimiento que puedan estar haciendo las fuerzas de seguridad, y el eventual boicot que pudieran hacer, lo cual hace más fácil para nosotros el trabajo diario.
- P: En general, usáis un lenguaje que alguna gente considera bastante agresivo. ¿No creéis que así asustáis a la gente?
- R: Vivimos en un sistema totalmente viciado en el que el cinismo y la hipocresía son signo de buena educación, y en el que causar muertes con unas políticas atroces no resulta violento, y en cambio denunciarlo y hablar con claridad de todo ello resulta “bastante agresivo”.
- P: No notificáis a la delegación del gobierno las movilizaciones que proponéis. ¿Por qué?
- R: No las vamos a notificar porque sería una incongruencia pedir permiso a una autoridad que no legitimamos. Nuestras acciones no son para pedir que “ellos” hagan esto, o hagan lo otro, si no para destituirles del poder, por tanto no tiene ningún sentido aspirar a contar con su aprobación.
- P: No todo han sido flores, de vosotros se ha dicho de todo, desde que erais unos golpistas hasta que sois de extrema derecha, que sois violentos… ¿qué os impulsa a seguir adelante?
- R: Bueno, eso pasó en un principio, pero fue una farsa totalmente orquestada por el poder en el que picaron de forma muy ingenua algunos colectivos ya demasiado controlados.
En un momento en el que el movimiento social estaba un poco en un punto muerto, sin saber qué dirección tomar, surge un planteamiento de acción desestabilizador para el régimen, y una de las estrategias para intentar frenarlo fue lanzar todo tipo de rumores sin fundamento, para crear una opinión determinada sobre la convocatoria y frenarla. Pero digamos que ese tiro salió por la culata y con ello lo único que consiguieron fue crear más expectativas y darle publicidad a la acción.
De todas formas, para cualquier persona con un mínimo de cultura política que lea nuestro texto base, es evidente que esas acusaciones carecen de fundamento. Y por supuesto no tienen ningún efecto sobre nuestra voluntad de seguir.
Respecto a lo que nos impulsa a seguir adelante, pues es exactamente lo mismo que nos impulsó a iniciar este camino, la sed de justicia y libertad. En esta plataforma encontramos una vía para conseguir esos objetivos, creemos firmemente en nuestro ideario y en las acciones que promovemos. Cada persona es activista en el lugar que elige, donde está convencido que puede aportar algo. En nuestro caso es esta plataforma.
- P: ¿No pensáis que de alguna manera tenemos que asumir nuestra parte de culpa en las circunstancias que estamos viviendo? ¿No hemos vivido un poco por encima de nuestras posibilidades?
- R: A esa pregunta tan típica daremos la típica respuesta de que en realidad “ellos” son los que han vivido por encima de nuestras posibilidades, robándonos por encima de nuestras posibilidades. Lo único de lo que tenemos culpa es de habernos confiado y haber delegado nuestra responsabilidad sobre las decisiones que afectan a nuestras vidas. En un modelo construido de arriba a abajo, las responsabilidades también se depuran de arriba a abajo.
- P: En vuestras publicaciones siempre hay un “nosotros” en un bando y un “ellos”, ¿quiénes son exactamente “ellos”?
- R: “Ellos” son la oligarquía de poder tiránico que nos oprime a los de abajo, y que en España se configura en forma del régimen antidemocrático bajo cuyo yugo vivimos. Este régimen se encarna en entidades e instituciones específicas que sirven a esa oligarquía de poder, al frente de las cuales hay personas concretas con nombre y apellidos, a quienes exigimos cuentas, y que son los responsables directos ante el pueblo.
- P: Entonces, cuando habláis de lucha, ¿el enemigo a batir son esas personas e instituciones?
- R: El enemigo a batir es el sistema capitalista y patriarcal que en España se configura en este régimen. Al hablar de “ellos”, nos referimos a aquellos que representan al sistema, ya sean personas o instituciones, por tanto, no es que sean el enemigo, pero lo representan, lo defienden y se benefician de él, por esa razón ponemos el foco en “ellos”, pues son la cara visible de ese ente invisible que es “el sistema”. No se puede ir contra un enemigo invisible, hay que ponerle cara. Por eso, para ser más concretos, nosotros ponemos el foco en el poder político representado en las Cortes y en la Jefatura del Estado, que son quienes dan cuerpo al régimen y organizan el resto de instituciones al servicio del capital, siendo el eslabón directo entre las personas y la oligarquía de poder.
- P: Como iniciadores del movimiento social 25S, ¿qué creéis que habéis venido a aportar? ¿Qué diferencia este movimiento de otros?
- R: Principalmente el carácter rupturista. Este movimiento no propone algunas reformas que nos permitan volver al estado anterior a la crisis, y que estas reformas las acometan quienes hoy ostentan el poder, sino una ruptura total con el régimen vigente. El 25S pone el foco en el verdadero problema que tenemos en España, que es vivir bajo un régimen ilegítimo instalado en el 78, que no es una democracia como nos quieren hacer creer, y abre el debate sobre la necesidad de iniciar un proceso de transición transparente y democrático hacia una organización social donde el poder resida verdaderamente en el pueblo.
También creemos que hemos dado un mensaje claro, llamando a las cosas por su nombre, diferenciándonos de movimientos que se quedan tibios para ser falsamente inclusivos.
- P: En relación al 25S, la actual delegada del gobierno Cristina Cifuentes dijo que erais unos golpistas, ¿qué tenéis que decir a esto?
- R: Un pueblo no da un golpe de estado, un pueblo hace un levantamiento popular o una rebelión. Llamarnos golpistas es un error dialéctico grave y forma parte del lenguaje criminatorio hacia las protestas sociales.
En todo caso, por seguir la broma le diríamos a la Cifuentes que este Estado necesita un cambio muy de golpe… y que es un honor que alguien como ella nos considere golpistas, nos daría algo si nos despertamos una mañana y un personaje como Cifuentes aprobara lo que hacemos.
De todas formas, a estas alturas pensamos que la mayoría tenemos claro quiénes son los golpistas en esta historia.
- P: ¿Dónde estabais el 25S? ¿Por qué no distéis la cara?
- R: Por supuesto estábamos allí, entre la gente, en Neptuno, Sol, luego en Atocha… participando de la acción en primera línea, difundiendo y analizando los acontecimientos, hasta la madrugada, hasta que ya no quedó nadie.
- P: Pero sí hubo gente que llevaba megáfono y hablaba como convocantes…
- R: Sí, pero no eran personas de la Plataforma ¡En Pie!, de hecho hemos recibido quejas de gente que se sintió engañada, pues en el llamamiento se planteaba un marco de respeto por las diferentes formas de lucha, y luego, una vez allí, se sintieron inhibidos y dirigidos por quienes se erigían en organizadores y convocantes. En realidad, queremos dejar claro que eran suplantadores, que como convocantes nunca ha sido nuestra intención frenar ningún tipo de acción de legítima defensa. No obstante, no podemos controlar qué grupos o personas individuales creen confusión diciendo que son promotores del 25S e incluso vayan a grandes medios como representantes iniciadores, tergiversando la propuesta y con un ideario que dista mucho del original. Para tener información veraz, la mejor manera es seguir nuestros canales de difusión, pues es el medio a través del cual nos comunicamos.
- P: Algunas personas que se ilusionaron con el 25S pueden haberse quedado defraudadas/deshinchadas al no conseguirse los objetivos y no apoyar esta convocatoria, ¿qué tenéis que decirle a alguien que está en esta situación?
- R: No es fácil lograr un cambio social después de décadas de adoctrinamiento y domesticación de la sociedad, la fuerza mediática la tienen los poderosos. Estamos proponiendo romper con los privilegios de una clase que ha echado raíces profundas durante muchos años, se defenderán como ratas acorraladas hasta su último aliento, por eso hay que continuar con la lucha. El sistema está tejido desde arriba, sacarán todas sus fuerzas, pero la fuerza colectiva es mucho mayor si tenemos la convicción de que podemos y debemos actuar. No debemos deshincharnos. Nos tomamos el 25S como un aprendizaje, como un posible principio del fin del régimen. Ahora toca ir más lejos, con más contundencia, hasta el final.
- P: El 25A volvéis al Congreso, ¿no creéis que la acción ya está quemada? ¿No sería más adecuado buscar algo nuevo con lo que sorprender?
- R: Es cierto que después del 25S se desdibujó un poco el espíritu original con varias convocatorias estériles bajo el nombre del 25S, pero que estaban totalmente vacías de contenido, y eso hace que sea más difícil recuperar la chispa inicial, pero hemos analizado detenidamente esta cuestión, hemos sopesado otras posibilidades, y finalmente llegamos a la conclusión de que el Congreso sigue siendo el lugar.
Estratégicamente, el Congreso en este momento representa a la Constitución del 78, es el símbolo de esta farsa de democracia, es el espacio de toma de decisiones sobre nuestras vidas y donde están aquellos que han traicionado nuestra confianza, aunque en estos momentos no sean más que títeres que obedecen intereses de otros poderes, ante el pueblo ellos son los responsables directos.
- P: ¿Por qué “Asedia el Congreso”?
- R: Asediar es el término que en rigor más se ajusta a la propuesta que hacemos, pues significa rodear, sitiar o cercar un lugar para impedir que salgan los que están en él, con el fin de despojarles del poder, que es exactamente lo que proponemos.
- P: ¿No pensáis que llamar a la convocatoria “Asedia el Congreso” puede hacer que la gente no se anime a asistir por miedo?
- R: Sí, hay mucho miedo, pero somos claros y no queremos que nadie vaya engañado, preferimos que sepa a qué vamos. El miedo debe perderse, preferimos menos sin miedos que un millón paseando. Esas manifestaciones, que son muy respetables, son asumidas por el régimen. A parte de eso, creemos que a estas alturas empieza a haber mucha gente con nada que perder, que por no tener ya no tiene ni miedo, y esa gente necesita un espacio-tiempo en el que poder expresar su rabia, y con el amparo, la comprensión y la solidaridad del resto de asistentes.
- P: ¿Pero realmente es necesario el Asedio? La democracia tiene sus propios mecanismos para mostrar el descontento y participar de las decisiones.
- R: ¿Es una broma…? Este es uno de tantos mitos que de tanto repetirse pareciera que se fuera a convertir en verdad, cuando aquí la única verdad es que para empezar esto no es democracia, que ha sido una farsa desde su origen, que ahora mismo, por los cauces legales no tenemos absolutamente ningún poder, que las reglas de este juego las ponen “ellos”, y que esos mecanismos de los que hablan están diseñados con el único fin de que no sirvan para nada, bueno, sí, para hacernos perder tiempo y esperanzas entretenidos en recoger firmas, o hacer propuestas que nunca van a escuchar, a menos claro, que les interese. Y no, votar antes de obedecer no es ni será democracia. Desde luego, no solo es necesario un Asedio, sino que además es urgente.
- P: El 25A cae en jueves. ¿Por qué en jueves y no en fin de semana, cuando más gente puede ir?
- R: Al igual que el 25S, el 25A es día de pleno, por tanto los diputados estarán en el Congreso, que es lo que queremos, no tiene sentido movilizarse en sábado ante un Congreso vacío. Por otro lado, la acción se plantea como indefinida hasta alcanzar los objetivos, así que lo deseable es resistir hasta el fin de semana y que el fin de semana se sume más gente.
- P: ¿Cual es vuestra relación actual con la Coordinadora 25S? ¿Se suman a la convocatoria?
- R: No tenemos ninguna relación con ese colectivo. Somos totalmente autónomos como lo fuimos desde un principio. Ellos surgieron al calor de la fuerza imparable que se desató cuando lanzamos la convocatoria “Ocupa el Congreso”, pero no respetaron el espíritu inicial y no supieron encontrar su lugar dentro de ese movimiento. No sabemos si se sumarán o no al 25A, pero en caso de que lo hagan esperamos que esta vez sea desde el respeto.
Pacifismo versus violencia
- P: Con la violencia llevamos las de perder…
- R: Seguramente, pero con el pacifismo como se puede ver también estamos llevando las de perder. Está claro que en este sistema, donde ellos ponen las reglas, las personas comunes llevamos las de perder siempre, hagamos lo que hagamos, así que quizá la cuestión no es si pacifismo o violencia, si no que la estrategia pueda ser convertirnos en una masa enfurecida y dispuesta a todo. Nuestra fortaleza puede estar en el binomio cantidad+actitud adecuada, obviamente ellos son fuertes, pero son minoría, nosotros somos muchos pero hasta ahora la actitud no es lo suficientemente contundente, pocas personas con mucha fuerza tienen pocas posibilidades de conseguir algo, pero muchas personas mansas y obedientes tampoco parece probable que lleguen muy lejos. En cambio, una masa enfurecida tiene todo el poder para cambiar las cosas, al menos para ser el acicate.
- P: Decís que sois pacíficos pero no pacifistas, pero hablando claro, ¿apoyáis la violencia como herramienta de lucha?
- R: Apoyamos la legítima defensa, y la defensa activa que es muy diferente.
Nos parece directamente una estrategia de manipulación el simple hecho de plantearse que el pueblo pueda ser violento, cuando la violencia entre oprimido y opresor obviamente la ejerce siempre el opresor, que es quien tiene los medios, y es precisamente su condición violenta quien le otorga el poder y la cualidad de opresor.
La violencia no es una definición de la RAE. Lo que es o no violento lo marca el estado, el sistema, y la situación. Se identifica como violencia solo la ejercida contra la resistencia a la autoridad, sin embargo, no se acusa de violencia al sistema, que día a día nos ofrece un amplio abanico de agresiones, desde las más perniciosas a través de políticas que provocan desahucios, paro, pérdida de libertades, hasta la violencia directamente ejercida por sus fuerzas represoras.
Nos ofende que se nos pregunte si la convocatoria es pacífica o violenta, pues esa pregunta hay que hacérsela a los violentos que son ellos, ellos son quienes deciden cuándo una convocatoria es pacífica o violenta. La naturaleza del pueblo es pacífica, y ante un ataque violento por parte del opresor como el que estamos viviendo, toda respuesta es legítima defensa.
- P: Ejercer la legítima defensa o defensa activa, ¿no es una forma de provocar o dar excusas para una represión más violenta todavía?
- R: NUNCA hay excusa para la represión violenta de un pueblo que clama justicia. Cuando el pueblo se manifiesta cientos de veces y no es oído, y encima es reprimido incluso solo por manifestarse, únicamente queda ejercer la legítima defensa ante los atropellos del poder tiránico.
- P: ¿Qué pensáis de la gente que asiste con la cara tapada a las manifestaciones?
- R: Consideramos que es perfectamente legítimo que algunas personas decidan ir con la cara tapada cuando se enfrentan a unos cuerpos de seguridad tremendamente agresivos y no identificados. Es una táctica defensiva y una opción personal que respetamos, al igual que respetamos a la gente que decide llevar la cara descubierta. Y por eso queremos dejar claro que alguien que va con la cara tapada no es necesariamente un infiltrado policial.
- P: ¿Y de los famosos Black Blocks?
- R: Los bloques negros defensivos son una táctica que se emplea en manifestaciones donde gente que está dispuesta a ejercer la defensa activa, se identifican vistiendo con ropa oscura y tapándose la cara. Nos parece lógico que en un momento donde la represión es tan violenta, algunas personas decidan organizarse para defenderse y defender al resto de manifestantes. No se puede pedir a la gente que no se defienda.
- P: ¿Cuál es el hándicap que tenemos como sociedad para alcanzar la victoria?
- R: El miedo, el adoctrinamiento en la obediencia debida, la sumisión y el egoísmo. Con valor, generosidad y rebeldía, sin duda podemos dar un vuelco a esta situación.
No hay espacio para posturas tibias, es el momento de posicionarse, para dejar claro de qué lado se está, o se está con el pueblo o se está con el poder.