¡Las 5 damas de la corte! Incluso ellas bailaban al son de la música melódica de las flautas y de la fuerza tronadora de los tambores de las ranas. El papel reciclado que salió de la recogida de basuras, eso sí era digno de verse, era como los gráficos por ordenador, porque como ya sabéis no soporto los graffitis en tecnicolor ni el snobismo burgués del 3 al cuarto. ¡Por fin ha llegado el momento de celebrar mi regreso triunfal! El confeti revoloteará alrededor de los arcos de entrada de los templos. El buzón y la nevera, con paso firme, encabezarán la comitiva. Los que se preocupan por las fechas de caducidad no se atreverán a cruzarse en el camino del tren de la gloria. Ellos sólo tendrán miedo a pecar. Necesitan ver en directo el hígado de los gobernantes del triángulo. Y ahora, el tercer año de primaria quedará atrapado en el teleobjetivo de la videocámara de los domingueros.
¡Avanzad! ¡No perdáis tiempo! ¡Uníos! ¡Yo soy el último gobernador! ¡El triunfador!
¡Ahora! ¡Ahora mismo voy! ¡¡¡Dejad que me una a vosotros!!!