The american sniper. Un tío con cara mongólica y mejor persona se enrolla con una guarrilla en un bar y juntos presencian las imágenes del atentado del WTC en septiembre de 2001. Contra todo pronóstico nuestro amigo se traga la versión oficial del 9-11 y desarrolla un profundo odio hacia Irak alistándose así a los marines, donde descubren que se le da de puta madre disparar desde lejos. Así, nuestro héroe se va a Iraq a matar iraquíes a distancia con su rifle que te cagas y aunque se le da muy bien, cuando mata a niños y mujeres pone cara dramática, como de que no le mola. Al mismo tiempo, la pasiva de su mujer se queda embarazada y queremos creer que es hijo del francotirador. La película tiene momentos de gran tensión dramática como cuando la mujer preñada llama por teléfono al marido a Iraq, justo en medio de una refriega con disparos y explosiones, y ella lo pasa mal porque pasa de estar hablando tranquilamente con su marido a sólo escuchar disparos y explosiones y, claro, estando embarazada, existe el riesgo de perder al hijo por estrés postraumático. Por suerte al final no pasa nada y la mujer da a luz, con lo que la saga mongola del francotirador puede continuar.