Yo estuve con mi padre ayer desde por la mañana hasta después de cenar ayudando un poco a unos familiares que tenemos allí. No pudimos hacer demasiado pero bueno, algo es algo.
Por muy crudas que sean las imágenes en la televisión o las redes no se acerca ni un poco a la sensación de putísima angustia que da ver todo así. Es desolador todo aquello.
Supongo que volveremos.