CIUDAD DE MÉXICO (04/JUN/2012).- El Gobierno de México expresó su molestia ante España por el “preocupante incremento en el número de casos de visitantes mexicanos rechazados, retenidos y posteriormente repatriados a nuestro país a su llegada a los aeropuertos de Madrid y Barcelona, al alegarse que no cumplen ciertos requisitos administrativos establecidos por el Gobierno español”.
Al fijar su postura sobre el tema, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), sostuvo que este hecho “claramente no refleja los excelentes niveles de amistad y cooperación que existen entre México y España” y demandó al Gobierno que de manera urgente ofrezca una solución viable para evitar retenciones injustificadas de ciudadanos mexicanos en sus aeropuertos.
Según datos proporcionados por fuentes gubernamentales mexicanas, en el último año 300 turistas mexicanos fueron retenidos y regresados al país sólo desde el Aeropuerto de Barajas en Madrid, a los que se suma un centenar de casos en la terminal aérea de El Prat en Barcelona.
A pesar de ello, la titular de la dependencia, Patricia Espinosa Cantellano, rechazó en su viaje a España (23 de mayo), que México imponga las mismas condiciones en su política migratoria a los españoles que desean visitar el país, en reacción a las medidas que aplican las autoridades ibéricas, como exhibir una Carta Invitación del familiar o amigo con el que se hospedará el viajero para tener autorización previa de ingreso, boletos de avión de regreso y dinero en efectivo.
En contraste, países como Brasil sí han tomado la misma medida ante el trato a sus connacionales.
Loretta Ortiz Ahlf, internacionalista e investigadora de la Escuela Libre de Derecho y de la Universidad Iberoamericana, señaló: “Bajo el principio de reciprocidad que rigen las relaciones diplomáticas y de política exterior, México debería aplicar los mismos requisitos que se exigen en España para que sus ciudadanos ingresen a territorio mexicano”.
Consideró que la posición del Gobierno mexicano “es una actitud demasiado condescendiente con España; desde el primer momento se tuvo que hacer igual de riguroso el ingreso de los españoles al país”.